¿Y esto qué quiere decir?. Pues sencillamente que se debe acometer una temática de posting específica. Que con el desarrollo de la web 2.0 es muy complicado acometer proyectos de carácter generalista. En resumen, elige el tema que más te gusta y del que puedes ser un “experto” y desarróllalo. Los blogs que más éxito tienen se dedican a temáticas específicas, sólo unos pocos hablan de todos los temas, pero se tratan de bloggers (los llamados gurús) que tienen una masa crítica de lectores bastante consolidada.

Todo esto parece bastante coherente y, de hecho, supongo que debe ser así, pero en mi caso particular (el de este blog) escribo sobre lo que me gusta, y evidentemente como no me gusta un sólo tema, resulta que el blog es un conglomerado de diversos temas, sin que yo sea experto en ninguno de ellos.
Me gusta internet en general, las redes sociales – en especial Twitter -, la economía, la educación, la gestión de empresas (que es a lo que me dedico profesionalmente), el GTD, el diseño web, los móviles, etc. Un auténtico pupurri de cosas que no tienen ninguna conexión.
Hace unos días hablaba con un par de amigos de este tema precisamente y comentábamos que el transcurso natural sería ir centrando el blog en dos o tres temáticas para acabar con un solo tema. En resumen que me encuentro hecho un lío: ¿Debería centrarme en un tema sólo por conseguir esa verticalidad que presuntamente atraerá más visitantes a mi web?, ¿Compensa sacrificar lo que te gusta por lo que se supone que es lo que se lleva ahora?. Pues no lo sé.